Historias de zoquetes y tacos altos.

martes, 27 de noviembre de 2012

  ¡A cocinar!

En casa nunca faltó la comida. Quizás algunas zapatillas porque mamá era hábil y la ropa nos hacía.
Preparar la comida siempre era una fiesta y en época de caza las bolsas de perdices llegaban de regalo desde la estancia.
Tarea para todos, había que pelarlas. Mamá nos dirigía con paciencia y el tiempo de sobra que existía.
Luego, después de cocinarlas, un perfume a escabeche inundaba la casa.
Una hilera de frascos transparentes, rebasaban coloridos, lucían apetitosos, manjar de aquellos días.
Otras veces papá iba de pesca. Numerosos ríos, arroyos y canales recorren la llanura, atraviesan Dolores para llegar a las costas del Mar Argentino. Vagos recuerdos del canal A, del nueve, de la Picasa y del  canal quince, a veces asoman a mi memoria.
Hacia 1.911, por leyes provinciales se excavaron esos canales que aliviarían el desliz de las aguas pues las inundaciones eran frecuentes.
En la inauguración de los mismos estuvo presente el Presidente  de la Nación, Roque Saenz Peña.
La voz se había corrido: - ¡Hay pique !
Pejerreyes plateados de todos los tamaños, mamá seleccionaba: - Pongan aquí a los matungos - decía. Después los fileteaba.
Afanosa, yo quería limpiarlos, sacarles las escamas, tajearlos por la panza, retirarles las vísceras, lavarlos.
Rebozaba en harina a los más pequeños, una buena fritanga reunía a la familia festejando la pesca que papá había traído.
Como siempre, mis hermanos mayores conseguían los permisos, ya había nacido el cuarto hijo.
- Nos vamos a cazar peludos - decían.
Mulitas o peludos los muy pillos traían.
Mamá que era de campo, manejaba muy bien la cuchilla. Todos a su alrededor esperábamos el caparazón, y allí como en un laboratorio observábamos y escuchábamos las explicaciones que el mayor nos daba sobre aquel animalito vegetariano.
La carne se adobaba y después de unas horas el horno la esperaba.
También algún conejo corrió la misma suerte en aquella cocina.
Con huevos de avestruz que equivalen a ocho de gallina, mamá 
nos endulzaba con ricos bizcochuelos.   

Buñuelos.  

-¡Queremos comer buñuelos!           
   ( pedíamos a mamá )
- Harina, huevos y leche
tienen que ir a comprar.
La mejor grasa de vaca
era para cocinar.
-¿Quién va a batir los huevos?
 ( preguntaba mi mamá ).
La tarea yo emprendía:
tres cucharadas de azúcar,
rayadura de limón
¡y dale al batidor!
Algo de harina leudante
y leche en proporción,
pasas de uva ponía,
¡vaya que preparación!
Tan redondos los buñuelos
los cocinaba mamá...
Parecían hecho en molde,
era su habilidad.
- No comerlos muy calientes
que les pueden caer mal.
Una taza de chocolate
y la merienda genial.
                                                                                        

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