Tinentes o payanas.
Otros de los juegos que construían los mas grandes eran las payanas de mármol, bien redondeadas, todas del mismo peso, las cinco de igual forma. A veces no se conseguía el material y a falta de mármol buena era la cerámica.
Había que tirarse al piso y saber barajar.
Sabíamos jugar entre varios pero también éste era un juego solitario.
Teníamos que tomar al vuelo la payana y recoger de a uno, de a dos, de a tres, de a cuatro, pique y puente en cada partida.
Aquí el contrincante señalaba que piedra debía pasar primero, marcaba la de mas difícil posición y controlaba que no fueses a otra tocar porque te gritaba: ¡Penó, penó!
El juego te cortaba para él poder empezar.
Piedritas
De la lengua aborigen
es payana.
Un pasivo jueguito para niños.
Una destreza para coordinar
la vista y el impulso de la mano.
Sabios los naturales de esta tierra
que iniciaron a sus hijos en lo lúdico
para que éstos adquirieran precisión
cuando de caza se fueran con las armas.
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